Cuidados a Tener en Cuenta

La diarrea es el problema sanitario más común con el que se encuentra el viajero y puede afectar hasta al 80% de los viajeros en los destinos de alto riesgo.

Por otra parte, las infecciones de transmisión sexual (ITS) o enfermedades de transmisión sexual (ETS) se contagian de persona a persona a través de prácticas sexuales inseguras. Ejemplos de ETS son la hepatitis B, el VIH/SIDA y la sífilis. Se puede reducir el riesgo de infección evitando las relaciones sexuales esporádicas sin protección y mediante el uso de preservativos.

También hay que tener en cuenta que algunas enfermedades tropicales no se manifiestan inmediatamente, pudiendo presentarse bastante tiempo después del regreso. En el caso de que se necesite acudir al médico, deberá informarle de que ha realizado un viaje en los últimos doce meses a una zona tropical o país en vías de desarrollo.

Observe también las siguientes recomendaciones:

Para los viajeros, el principal problema sanitario asociado con el agua y los alimentos contaminados es la “diarrea del viajero”, que puede ser causada por numerosos agentes infecciosos.

Recomendaciones:

  • Evitar los alimentos que se hayan mantenido a temperatura ambiente durante varias horas (por ejemplo comida en los buffets no cubierta, comida de la calle o de vendedores ambulantes).
  • Evitar los alimentos crudos, aparte de fruta y vegetales, que puedan ser pelados o sin cáscara, y evitar frutas con piel dañada.
  • Comer sólo alimentos que hayan sido cocinados totalmente y todavía estén calientes.
  • Evitar el hielo, a no ser que esté hecho con agua segura.
  • Evitar los alimentos que contengan huevos crudos o poco cocinados.
  • Evitar los helados de cualquier tipo.
  • Evitar lavarse los diente con agua que no sea segura.
  • En los países donde el pescado y el marisco puede contener biotoxinas venenosas, se debe solicitar consejo local.
  • Hervir la leche que no esté pasteurizada (cruda) antes de tomarla.
  • Lavarse las manos con agua y jabón antes de preparar o consumir alimentos.
  • Hervir el agua para beber si se duda de su seguridad. Si no se puede hervir se podría utilizar un filtro o un desinfectante.
  • Las bebidas frías embotelladas o envasadas normalmente son seguras siempre que estén bien cerradas.
  • Las bebidas o comida que estén cocinados a más de 60ºC son generalmente seguras.

Teniendo presente que el agua es un importante transmisor de enfermedades infecciosas, es recomendable beber sólo agua que ofrezca suficientes garantías o agua embotellada que deberá ser abierta en su presencia.

  • No admitir cubitos de hielo en las bebidas ya que pueden estar preparados con aguas contaminadas.
  • Ofrecen mayor garantía y seguridad los refrescos y bebidas embotelladas por su elaboración, y las bebidas calientes, té o café, por la temperatura a la que se someten.

Para el tratamiento del agua de dudosa calidad:

  • Calentar el agua hasta el punto de ebullición durante al menos un minuto es la forma más eficaz de eliminar todos los microorganismos patógenos que originan enfermedades.
  • Si no es posible hervir el agua, la desinfección química del agua transparente, no turbia es eficaz para eliminar las bacterias y los virus y algunos protozoos (pero no, el Cryptosporidium, por ejemplo). El cloro y el yodo son los productos químicos más frecuentemente utilizados para la desinfección.
  • Deberá utilizarse un producto que combine la desinfección con cloro con la coagulación/floculación (es decir, la precipitación química), cuando se disponga de él, ya que estos productos eliminan cantidades significativas de protozoos, además de destruir las bacterias y los virus.
  • Si el agua turbia (es decir, no transparente, o con materia sólida suspendida) va a desinfectarse con productos químicos, debe aclararse de antemano, por ejemplo, dejando que las impurezas se depositen o mediante filtración.
  • También hay disponibles dispositivos portátiles de punto de uso, probados y clasificados para eliminar protozoos y algunas bacterias. Los tipos más frecuentes son los filtros cerámicos, de membranas y de bloque de carbono. Es crucial seleccionar el tamaño de poro del filtro más apropiado y se recomienda que el poro de los materiales filtrantes tenga un tamaño de un micrómetro o menos para garantizar la eliminación de Cryptosporidium en el agua transparente.
  • A no ser que se hierva el agua, se recomienda una combinación de tecnologías (por ejemplo la filtración seguida de la desinfección química o la ebullición), ya que la mayoría de los dispositivos de filtración de punto de uso no eliminan ni destruyen los virus. Los dispositivos de ósmosis inversa (filtración mediante poros muy finos que retiene las sales disueltas en el agua) y de ultrafiltración (filtración mediante poros finos que permite pasar las sales disueltas pero retiene los virus y otros microbios) en teoría pueden eliminar todos los patógenos.
  • Con frecuencia, tras el tratamiento químico, se utiliza un filtro de carbono para mejorar el sabor y, en el caso del tratamiento con yodo, para eliminar el exceso de yodo.

En agua dulce:

En los trópicos los cursos de agua, canales, lagos, etc. pueden estar infectados por larvas que penetran en la piel y provocan enfermedades. Hay que evitar lavarse y bañarse en aguas que puedan estar contaminadas por excrementos humanos y animales, ya que pueden ser vías de transmisión de infecciones de ojos, oídos e intestinales. Sólo son seguras las piscinas con agua clorada.

En agua de mar:

En principio los baños en el mar no implican riesgos de enfermedades transmisibles. Sin embargo es recomendable que el viajero se informe en el lugar si está permitido bañarse y no supone un peligro para la salud.

Las picaduras de medusa provocan fuertes dolores e irritaciones de la piel.

En ciertas regiones los bañistas deben usar algún tipo de calzado que les proteja de las mordeduras y picaduras de los peces, contra la dermatitis por los corales y contra los crustáceos, mariscos y anémonas de mar tóxicos.

Las zoonosis incluyen un gran número de infecciones que pueden ser transmitidas a humanos por mordeduras de animales o contacto con sus fluidos corporales o excrementos contaminados o por el consumo de alimentos de origen animal, especialmente productos cárnicos y lácteos.

Ejemplos de zoonosis son la rabia, la tularemia, la brucelosis, la leptospirosis y ciertas fiebres hemorrágicas virales.

El riesgo de infección puede reducirse evitando un contacto próximo con cualquier tipo de animal (incluidos los animales salvajes, cautivos y domésticos) en aquellos lugares donde es probable que esté presente la infección. Se debe tener un cuidado especial para impedir que los niños se acerquen y toquen animales.

El uso de calzado apropiado y sólido es muy importante para caminar de noche en zonas habitadas por serpientes. Es conveniente examinar el calzado y la ropa antes de ponérselo, sobre todo por la mañana, ya que las serpientes y los escorpiones tienden a resguardarse en ellos.

La realización de viajes a zonas de cierta altitud (Bolivia, Perú, México, Nepal, etc.) puede implicar la aparición de una serie de trastornos que no se dan a nivel del mar.

La altitud puede provocar insomnio, angustia, sensación de malestar extremo, dificultades respiratorias, vértigo, dolor de cabeza y vómitos.

Es recomendable que se lleve a cabo una adaptación gradual a la altura. El descenso de estas zonas ayuda a la recuperación de las personas afectadas del “mal de altura”.

Estos viajes pueden ser peligrosos para las personas con problemas cardíacos o pulmonares.